Etnoarqueologia de los graneros fortificados magrebies: el agadir de Id Aysa (Amtudi, Marruecos)

Actas del Simposio Internacional « Etnoarqueologia de la Prehistoria : mas allà de la Analogîa », organizado por el CSIC y UAB en Barcelona, los dias 1,2 y 3 de septiembre de 2004. publicado in : Treballs d’Etnoarqueologia, 6, 2006, pp.161-172

 

  

Etnoarqueologia de los graneros fortificados magrebies: el agadir de Id Aysa (Amtudi, Marruecos)

 

 

Marie-Christine Delaigue,  CNRS-Université de Lyon, France.

Youssef Bokbot, Institut National des Sciences de l’Archéologie et du Patrimoine, Rabat.

Jorge Onrubia-Pintado,  Universidad de Castilla-La Mancha, Espagne.

Abdeslam  Amarir, Délégation du Ministère de la Culture, Tiznit.

 

 

RÉSUMÉ. A partir de l'étude ethnoarchéologique du grenier fortifié (agadir) des Id Ayssa (Maroc) les auteurs proposent quelques régularités qui concernent d'abord l'identification d'un agadir. Un deuxième type de régularité s'attache à définir la société qui a produit ces bâtiments à partir de l'association agadir/habitat/réseau d'irrigation. Une troisième implication permet une estimation de la population qui l'utilise. La quatrième proposition souligne son rôle comme élément protecteur qui permet d'assurer la survie du groupe et comme élément symbolique puisqu'il marque l'appropriation d'un territoire par tel ou tel segment de la société. Au-delà de l'archéologie marocaine elle-même, ces régularités sont susceptibles de s'appliquer à d'autres domaines: l'Espagne musulmane et la Grande Canarie préhispanique.

 

ABSTRACT. At the end of the ethnoarchaeological study on the fortified granary (agadir) of the Id Aysa ( Morocco), the authors put forward some ideas about findings that appeared with regularity related to the fortified granaries, in the first place, how to identify an agadir. A second type of regularity, is linked to the definition of a society that constructed these types of buildings and from that association agadir/habitat/irrigation system. A third finding has allowed another hypothesis to be put forward on the number of peoples who used these fortified granaries. The fourth idea underlines the role of an agadir as a means of assuring and protecting the survival of the group, and as a symbolic role that marked out territory appropriated by the social segments of the community. Beyond Moroccan archaeology itself, these regularities can be applied to further examples such as: Muslim Spain and pre-Hispanic Gran Canaria.

El objeto de esta comunicacion es presentar un modela de referencia etnoarqueologico -actualmente en curso de elaboracion- a proposito de un tipo particular de estructuras de almacenamiento que ha caracterizado, hasta su abandono y paulatina amortizacion a partir de mediados deI siglo xx, a numerosas comunidades rurales deI Magreb, y mas en particular deI actual Marruecos: los graneros fortificados. A menudo presentadas coma paradigma deI comunitarismo bereber por la literatura etnografica, que se refiere sistematicamente a ellas coma graneros colectivos, estas construcciones defensivas, en efecto vigiladas y gestionadas de forma mancomunada, son al mismo tiempo, no obstante, la expresion material de un régimen de propiedad individual ejercido por las dis tintas familias del grupo sobre la celda o celdas de almacenamiento que poseen.

 

En toda logica, el eventual interés de esta propuesta concieme, en primer lugar, al propio ambito historico deI norte de Âfrica, donde lamentablemente los estimables trabajos de época colonial disponibles sobre este tipo de almacenes no ofrecen, a pesar de haber sido elaborados cuando éstos eran todavia funcionales o comenzaban apenas a caer en desuso, una gran utilidad desde una perspectiva etnoarqueologica o puramente arqueologica'. Por otra parte, sus implicaciones pueden alcanzar, asimismo, la Gran Canaria prehispanica o Al Andalus medieval entre cuyos vestigios arqueologicos se documentan toda una serie de estructuras que han sido puestas en relacion, apelando tanto a la existencia de afinidades tipologicas mas o menos manifiestas coma a la presencia de un similar substrato poblacional de origen bereber supuesto o real, con los graneros fortificados norteafricanos2.

 

Existe pues una auténtica demanda de referencias etnoarqueologicas susceptibles de permitir, de una parte, aportar precisiones sobre el tipo de sociedad que ha producido estos edificios y, de otra, medir las implicaciones sociales de tal sistema. En este sentido, y en virtud del activo papel que éstos desempefian en la produccion de significados, se hace necesario analizar los graneros fortificados no solo coma un reflejo y un simbolo de esa sociedad sino, también, coma un elemento fundamental en la reproduccion social.

 

La realizacion, desde 1995, de un ambicioso programa de investigaciones arqueologicas en la cuenca del ued Nun3 nos ha permitido localizar, entre otras entidades de interés arqueologico o etnoarqueologico, un amplio conjunto de fortificaciones rurales que engloba no pocos graneros fortificados4. Su llamativa densidad y su aceptable estado de conservacion en el entomo deI oasis de Amtudi convirtieron a este pequefio valle en un inmejorable candidato a la hora de acometer, en el marco de los diferentes estudios de casa llevados a cabo, un examen etnoarqueologico de los mismos.

 

Asi las cosas, se escogio coma referencia el conocido granero (agadir, plural igudar) de Id Aysa, el mejor conservado, si bien en su estudio hemos empleado coma término de comparacion un segundo granero, el vecino agadir de Uggluy. Conviene destacar que ambos almacenes fortificados no funcionan desde la época deI Protectorado. En ausencia de observaciones directas sobre su funcionamiento, hemos tenido que recurrir, en consecuencia, a la memoria individual y colectiva con las restricciones que tales datos conllevan. También hemos intentado integrar una vision diacronica deI funcionamiento de estos igudar, y de la sociedad, utilizando los archivos familiares disponibles y los mitos de origen.

 

El granero de Id Aysa

 

Id Aysa es, a un tiempo, el nombre de un clan, del pueblo en el que habitan sus rniembros y del granero fortificado a él asociado. Los Id Aysa pertenecen a la tribu bereberohablante de los Ait Hrbil que ocupa el pie de monte deI contrafuerte sur deI Anti Atlas (fig. 1). Los caserios de esta tribu se distribuyen en forma de ab anico cuyo epicentro es Suq Tnine wa Adday, mercado semanal y centro adrninistrativo desde el Protectorado, hacia el que convergen todas las pistas que llevan a las distintas localidades (esta a menos de 25km. de cada pueblo, distancia que perrnite ir y volver andando en el dia).

 

El granero de Id Aysa se situa en la entrada deI oasis de Amtudi, puesto en valor gracias a una red de regadio que canaliza el agua de una fuente (fig. 2). La gestion deI agua es un asunto comun que tratan los representantes (inflaz) de las comunidades que comparten el flujo. El rendirniento del regadio apenas asegura la supervivencia de la poblacion, que hoy en dia ernigra masivamente hacia otros paises, y se completa con el aporte del secano y la cria de ganado menor. Actualmente, los habitantes de dos pueblos, cada uno con su agadir, explotan el valle pero en el paisaje se aprecian las huellas de otros graneros arruinados también asociados a sendos despoblados.

 

Al confrontar las tradiciones orales con los archivos familiares hemos podido reèomponer algunos retazos de la historia de los Id Aysa y de los Ait Hrbil quienes al final de la Edad Media nomadizan en el Sahara. Segun toda probabilidad, entran en el Sus después de la peste de 1348 e intentan ocupar las tierras abandonadas por las victimas de estas epidemias5. Antes de instalarse en la region donde actualmente se encuentran, pretendieron implantarse en otros sitios en los que, segun recogen los mitos de origen, construyeron su propio agadir. Las distintas fracciones de los Ait Hrbil se reparten el territorio: la fracci6n de los Id Aysa se implanta en Amtudi cuyo oasis parece ya poblado en ese momentoo. Aqui estan documentados por los archivos familiares a partir de la primera mitad del siglo XVII, pero es posible que lleguen antes. En todo caso, se puede fechar la fundaci6n por los Id Aysa deI pueblo y deI granero eponimo a finales deI siglo XVII, episodio que se contempla en los mitos como una fisi6n violenta de la sociedad. Hoy en dia, bajo la denominacion de Id Aysa se esconde una sociedad compuesta por danes que provienen de distintos horizontes de los cuales los Id Aysa no son mas que el elemento federador.

 

Descripcion del granero fortificado

 

Para.construir el agadir se escogio una plataforma rocosa amesetada que domina la entrada del valle7 (fig. 3). En primer lugar se edifico el recinto: la muralla, construida en un solo momento, esta dispuesta a plomo sobre la roca cuyo trazado sinuoso sigue asegurando la flexibilidad deI conjunto (fig. 4). Las cuatro torres no presentan un fuerte valor defensivo ya que apenas sobresalen de la muralla y sus almenajes son mas bien decorativos. Su funcion es, ante todo, simbolica. El conjunto tiene un solo acceso cuidadosamente protegido por dos puertas anteriores e integrado en una torre.

 

La organizacion del conjunto ha sido minuciosamente pensada (fig. 5): los aljibes se encuentran en el punto mas bajo para recuperar toda el agua posible; al norte de éstos se han dispuesto las colmenas de propiedad individual; las celdas de almacenamiento se desarrollan aIrededor de la roca central8, que sobresale deI conjunto, de tal forma que desde cualquier angulo visual no se pueda apreciar el numero de celdas que comporta el agadir.

 

En la planificacion de la construccion se tomo en cuenta una posible evolucion posterior: el estudio de la estratigrafia muraria muestra que, en una primera fase (fig. 5), no se edifico a lo largo de la muralla mâs que una veintena de celdas y los elementos comunes (cocina, mezquita, sala comunal y habitacion deI guardiân). Por economia de energia las celdas estân adosadas a la muralla y, deI otro lado, a la roca o a un muro paralelo a ésta que se subdivide en habitâculos. Esta técnica permite, en algunos casos, construir enseguida dos niveIes. Las celdas se organizan en manzanas separadas unas de otras en prevision de una extension posterior. En esta fase, el tamano de las celdas es mâs bien regular (superficie de unos 10 m2) y su disposicion facilita la edificacion de pasillos cubiertos que, ademâs de proteger de la intemperie durante los trabajos de carga y descarga, permiten, sobre todo, la creacion y circulacion de corrientes de aire (muy importantes para la buena conservacion de los alimentos almacenados).

 

Las extensiones posteriores se caracterizan por modificaciones del aparejo constructivo (empleo de bloques mâs grandes que provienen deI desmonte de la roca central); cierta falta de planificacion general; dimensiones mâs variadas dei tamafto de las celdas (superficies que oscilan entre 6 m2 y 35 m2); un modo de construir que progresa del norte al sur por modulos de dos celdas separadas por un pequeno pasillo central; y, en fin, otra manera de considerar las circulaciones. En esta fase, la circulacion entre el substrato rocoso y las celdas se ve dificultada por la presencia de bloques que obstruyen el camino a pesar de que la roca fue acondicionada con el proposito de ensanchar algo el corredor, labrar una cornisa al nivel deI techo de las celdas, que imita los pasillos cubiertos, y rebajar el nivel del suelo para proteger las nuevas construcciones de las infiltraciones de las aguas pluviales, encauzadas hacia los aljibes a través deI corredor. Paralelamente se desarrolla una circulacion por los techos que conforman amplios peldaftos a lo largo de la muralla y sirven también coma camino de ronda.

 

Las celdas presentan en general una organizaciôn en tres partes gracias a muretes que delimitan compartimentos. A media altura, un altillo en plano inc1inado (ayyer) aumenta la capacidad de almacenamiento deI espacio y mejora el secado de los productos.

 

La identificaciôn del ultimo dueno de cada celda muestra que la reparticiôn de éstas no es aleatoria ya que se agrupan por manzanas en funciôn de los distintos linajes, representados en su totalidad (fig. 6). Ademas, un 15 por 100 de las celdas esta en manos de «extranjeros».

 

En cuanto al funcionamiento del granero, es muy raro que una familia sea propietaria de mas de una celda ya que se paga una suma fija por la posesiôn de cada una de ellas. Los productos agricolas se almacenan después de la cosecha procediéndose a pesarlos cuando se introducen en las celdas, momento en que se retiene la parte proporcional destinada a los morabitos y a hacer frente a la remuneraciôn del guarda. A lo largo del ano el padre de familia accedera al granero para recuperar los productos que ésta necesita. Mientras que de dia la custodia del agadir es confiada al portero, su seguridad durante la noche esta garantizada por los propios duenos de las celdas que organizan tumos de vigilancia.

 

? Qué tipo de registro material queda en el granero después de unos cuarenta anos sin uso? Por supuesto, este registro no esta in situ y tampoco esta completo. Sin embargo, los objetos son variados ya que el agadir servia a la vez coma caja fuerte (el dinero y las joyas estaban escondidas dentro de ceramicas embutidas en las paredes, por supuesto es lo primera que se han llevado), coma trastero para los objetos que no se utilizaban todos los dias (vestidos, armas blanc as y de fuego, herramientas coma rejas de arado, cerraduras....) y coma granero para los productos agricolas y otros recursos alimentarios (leguminosas, hortalizas, cereales -sobre todo la cebada con su cascarilla-, datiles, aceite, miel, mantequilla...).

 

Por lo que hace a las ceramicas, procedentes todas ellas del mercado local, sus formas son bastante recurrentes (fig. 7). Curiosamente, y al contrario de lo que podria inicialmente pensarse para un granero, los grandes contenedores no representan mas del 20 por 100 de los objetos de una celda (tomando en cuenta todo el material) y solamente la tercera parte de la ceramica9.

 

Algunas regularidades etnoarqueologicas

 

a) Criterios de identificacion e implicaciones arqueologicas

 

Una primera implicacion relevante tiene que ver con la identificacion misma de los graneros. Cuatro elementos pueden llevar a considerar una estructura arqueologica dada coma un granero fortificado:

 

1. El hecho de que se trate de un enclave en altura concebido para la defensa pero cuyas cualidades poliorcéticas no se configuran coma las mas desarrolladas y eficaces.

2. La existencia de celdas edificadas segun un modula determinado cualesquiera que sean las técnicas de construccion utilizadas (en nuestro casa son similares a las de la muralla).

3. La constatacion de que las celdas se empiezan a construir a lo largo de la muralla y no por la parte central, coma en el casa de las ciudades medievales donde se deja un acceso a lo largo de la muralla (para el camino de ronda) por lo menos hasta la fase de saturacionl0.

4. La existencia de zonas vacias para guardar el ganado en casa de peligro.

 

Hay que rechazar, sin embargo, otros criterios coma las dimensiones del edificio: asi los dos graneros vecinos de Uggluy y de Id Aysa miden, respectivamente, menos de una hectarea y mas de tres. Por otra parte, la existencia de una o varias murallas documenta solamente modificaciones de la estructura (caso de Uggluy) o una voluntad de reforzar el aspecto defensivo.

 

En cuanto al problema de identificacion de las celdas de almacenamiento propiamente dichas, ?qué elementos permiten decidir si estamos ante una celda y no ante una casa? La cuestion es tanto mas delicada cuanto que las técnicas de construccion de los antiguos habitats que jalonan el oasis, cuyas ruinas son todavia visibles asociadas a los pueblos actuales, son idénticas a las del agadir. En Al Andalus el problema tendria que resolverse facilmente ya que las viviendas estan en general articuladas alrededor de un patio, pero es un hecho que existen numerosas excepciones y no es tan raro encontrarse con pequefias casas de una sola pieza11.

 

Por si solas, las dimensiones no son un criterio, incluso si un pequefio tamafio sugiere esta identificacion. Asi, mientras que en el agadir de Uggluy las celdas de almacenamiento de la primera fase miden unos 5 m2, y en torno a 20 m2 las de la segunda, en el de Id Aysa, las celdas mas antiguas presentan una superficie media de 10 m2 y las posteriores de unos 12 m2 (se observan, con todo, grandes diferencias entre la mas amplia con 35 m2 y una pequenia de 6 m2).

 

La existencia de ciertas regularidades en la construccion si parece, por su parte, un criterio mas pertinente. Como ya hemos visto, el agadir es un asunto comun, decidido y gestionado por una sociedad marcada por su voluntad de igualitarismo y esta particularidad se lee en la estructura: desde sus inicios se concibe el granero con cierto numero de celdas, edificadàs en el mismo momento segun un modulo regular. En el casa de los graneros estudiados aqui se trata de un espacio alargado (la anchura viene definida por la distancia maxima que permite cubrir la longitud de las vigas utilizadas) al que se accede por una puerta dispuesta en medio de uno de los lados mayores, facilitando asi una distribucion tripartita mas regular del espaciol2.

 

Ciertos detalles constructivos semejan en efecto caracteristicos de los graneros: las puertas son mas bien estrechas y bajas (entre 0,5 m. y 1 m. de ancho por una altura de 1,2 m.) y las que estan dispuestas a lo largo de los pasillos nunca aparecen enfrentadas a fin de preservar cierta intimidad de la celda y de facilitar las operaciones de carga y descarga, complicadas por la estrechez de los corredores. El umbral suele ser bastante alto (al menos unos 0,20 m.) para evitar que la suciedad y los pequefios animales penetren en el interior del habitaculo.

 

Qtro criterio discriminante es la ausencia de hogar. Esta prohibido hacer fuego en las celdas. Una cocina comunitaria esta reservada a este uso. De aniadidura, las huellas de coccion o de utilizacion observables en algunas cerâmicas no tienen por qué interpretarse como el resultado de una utilizacion in situ ya que la mayoria de los objetos han servido en las casas antes de ser destinados al granero.

 

En fin, algunos otros elementos como los ayyer-s (altillos en plano indinado) o la presencia de compartimentos construidos con muretes encalados pueden ayudar a la identificacion de las celdas de un granero fortificado.

 

b) Tipologia y dinamica social 

 Todos los igudar de los Ait Hrbil estân asociados a un habitat y a un sistema de regadio generalmente situados al pie de la loma del granero. Si bien la distancia entre agadir y habitat varia entre los 100 m. de Amtudi y los 1.000 m. de Targa Ujdair, se puede adelantar que, en el caso considerado, la presencia de un granero fortificado esta intimamente uni da a la existencia, en un radio de 1 km, de un habitat situado sobre una red de regadio.

 

A partir de esta recurrencia, y en virtud de los datos disponibles, puede proponerse en este ambito la siguiente regularidad: si en un contexto arqueologico dado se ha podido determinar (en funcion de las reglas establecidas mas arriba) la presencia de un granero fortificado asociado a un habitat y a una red de riego (fuentes, canales subterraneos, acequias...) necesaria para la explotacion deI territorio agrfcola, se puede entonces considerar que la sociedad que los ha producido y los gestiona es de tipo tribal segmentario. Mas alla del sentido que esta categorfa de analisis adquiere habitualmente en la literatura antropologica, tribalismo y segmentariedad aluden aqui a un espacio social localizado en un medio sedentario, donde los lazos tribales se han distendido -hasta llegar a ser casi ficticios- en provecho de la implantacion territorial, que se compone de segmentos mas o menos heterogéneos, mas o menos estables en el tiempo y que varian en funcion de procesos de fusion, fision, alianzas y desapariciones. No obstante, el grado de cohesion de esta sociedad no se puede apreciar en los vestigios arqueologicos al margen de esta constatacion general.

 

Dada esta regularidad, existen dos tipos de variantes aplicables:

 

1. En un contexto donde se aprecia de manera sistemâtica la presencia de graneros fortificados, la existencia de un habitat desprovisto de este tipo de fortificacion se puede poner en relacion con los movimientos que sacuden a la sociedad: fision de uno o varios segmentos que se han instalado en un nuevo lugar que pertenece al territorio de la tribu en una época de calma y disension, como ocurrio, por ejemplo, a raiz de la «pacificacion» de estas comarcas con motivo de la implantacion deI Protectorado hispano-francés. Estos segmentos recompuestos reivindican todavia la proteccion el agadir de donde provienen y tumos de agua de la red de riego asociada.

2. A la inversa, la presencia de varios graneros fortificados alrededor de un mismo sistema de regadio, cada uno asociado a un habitat, traduce las rivalidades de danes o segmentos mas o menos efimeros para dominar este territorio.

 

c)  Poblacion y demografla

 

A primera vista, la relacion entre poblacion y numero de celdas semeja obvia ya que un agadir es un asunto de danes, o de segmentos, y en el caso que nos ocupa cada familia no posee, en general, mas de una celda. Las herencias y las alianzas complican un poco este hecho. Sin embargo, el ejemplo del granero de Id Aysa permite proponer descontar un 15 por 100 del numero total de celdas para obtener una estimacion deI numero de hogares que componen el habitat asociado.

 

El cense mas antiguo que hemos encontrado data de 1960 y en él se consignan 82 familias para Id Aysa. Si se considera una tasa de crecimiento anual del 1 por 100 (en 2002 es de 1,68 por 100), se obtiene para los anos 1940-1950 un as 60 familias; cifra congruente tante con los datos de los informantes como, previamente descontado el 15 por 100 de éstas que pertenecen a «extranjeros» (que no viven en el pueblo), con el numero total de celdas documentado (70).

 

d) Cultura material y produccion de significados

 

Por ultimo, no seria descabellado transferir al registro arqueologico el fuerte valor simbolico que estos edificios representan todavia para la comunidad actual. En efecto, todos los grupos reivindican su pertenencia a une u otro de los igudar que son, a un tiempo, simbolo de su vision del mundo y representacion de su sociedad, de su cohesion, de su seguridad en cuanto a su supervivencia y de su control sobre un territorio. Por poner un unico ejemplo, estamos ante imagenes materiales elocuentes de un modo de produccion patriarcal, de la dominacion social, incluso en la esfera propiamente doméstica, deI género masculino sobre el femenino. Pues el granero no es solo un asunto de hombres sino que materializa, también, la expresion del ultimo monopolio masculino de la gestion de las reservas alimentarias antes de que éstas lleguen al hogar familiar donde seran gestionadas y transformadas por las mujeres.

 

Conclusion

 

No se puede en modo alguno pretender que los igudar del oasis de Amtudi, y por extension los de la tribu de los Ait Hrbil, sean idénticos, en 10 que tienen de elementos relevantes en la produccion y reproduccion social, a otros graneros fortificados magrebfes ni, tampoco, a los vestigios tante de Gran Canaria coma de Al Andalus tradicionalmente asimilados a este tipo de estructuras de almacenamiento. La construccion y uso de todos ellos semejan corresponder antes que nada a la expresion material y social de respuestas mas 0 menos analogas para resolver problemas basicos similares: proteger co sechas y bienes en un espacio social determinado y dominar un territorio. Ocurre, sin embargo, que todo apunta a pensar que hay que prestar mas atencion a las diferencias que presentan que a sus semejanzas, ya que son aquéllas las que marcan las orientaciones particulares propias de cada sociedad (una vocacion mas 0 menos militar, una economfa mas o menos ganadera...) y dan cuenta de su compatibilidad estructural y de su dinamica interna.

 

Bibliografia

 

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Notes infrapaginales :

 

1.  Ver, por ejemplo: Jacques-Meunié, 1951.

2.  Onrubia-Pintado, 1995; Onrubia Pintado, 2003: 167-169 y 467-476; De Meulemeester y Matthys, 1995.

3. Este programa cientifico, desarrollado al amparo deI Protocolo de Cooperacion Hispano-Marroqui en materia de Arqueologia y Patrimonio suscrito en 1990, cuenta entre sus patrocinadores con el Ministerio de Cultura y la Agencia Espanola de Cooperacion Internacional (Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Cooperaci6n), por parte espanola, y con el Institut National des Sciences de l'Archéologie et du Patrimoine, por parte marroqui.

4. Bokbot et alii, 2002.

5. Rosenberger, 1970-1971.

 6 Delaigue et alii, e. p.

7. La presencia de antiguos grabados rupestres que han si do conservados (Cortés Vâzquez, 1987) confiere allugar un valor profilactico.

8. En la roca central se encuentran nada mas que cuatro celdas.

9. Se efectuo este calculo tomando coma base, unicamente, las celdas que permanecian cerradas y albergaban una mayor cantidad de materiales (entre 20 y 50 objetos).

10. Ver Navarro Palazon (dir.), e. p.

11. Bazzana, 1992; Delaigue, 1988; Alba et alii, e. p.

12. En los desarrollos posteriores se recurrirà a pilares para ensanchar el tarnanio de las celdas.

 

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Commentaires (5)

1. Barbara Garaniya 25/02/2008

Bravo pour votre site. Sur cet article sur Id Issa - APPROXIMATION en fait ce n'est pas Id Issa, mais Amtudi - l'article est très décevant : qu'apprend-on de nouveau par rapport à ce qui a été déjà dit, par Montagne 1930, Jacques-Meunié 1951, Naji 2006, et l'équipe de la Wallonie-Bruxelles sur le site de Tazlaft 2002 ? RIEN. On savait déjà tout ce qui est dit là. Pourquoi une mission archéologique de 7 ans pour un résultat aussi maigre !

2. SAHED aziz tarik 03/01/2010

bonjour, un article trés important, l'algérie recèle de semblables greniers dans l'Aurès (sud-est algérien)et dans des sites fortifiès avec présences des tumulus et bazinas, ces sites n'ont jamais fait l'objet d'étude détaillée. Merci

3. Hédi Fareh 27/09/2011

un article trés important et très fructueux. on a présque la même chose dans le Sud Est tunisien

4. MeghanWaller18 20/12/2011

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